domingo, 31 de diciembre de 2017

1 de 365

Hora de hacer valance de lo bueno y de lo malo, de saber dejar atrás lo que no debe seguir con nosotros, hora de hacer borrón y cuenta nueva, de empezar de vivir.
Es hora de cerrar ya no un capítulo si no un libro, hora de crecer y ser quién queremos ser.
¿Preparados para empezar? ¿Preparados para cerrar un libro y comenzar uno nuevo?
Día 1 de 365, allá vamos.

domingo, 24 de diciembre de 2017

 No, no te voy a desear feliz Navidad, ni feliz año nuevo.

Yo te deseo valor para decir basta, hasta aquí o se acabó,  te deseo que olvides a quien se olvidó de ti, te deseo que puedas cerrar puertas y abrir nuevas ventanas, te deseo que no te conformes, que luches por conseguir todo lo que quieras, que no te quedes con la culpa, te deseo que te atrevas, que te arriesgues, te deseo que te quieras, porque antes de querer hay que aprender a quererse, te deseo ojeras y risas, risas de esas en las que te acaba doliendo la tripa y la cara, de esas en las que llega a un punto que no piedes reírte más y solo das golpes y aplausos,  te deseo locura y magia, porque ya sabes lo que dicen, quien tiene magia no necesita trucos, también te deseo errores para aprender, de ese tipo que cuando los cometes no ves salida pero que siempre se la encuentras y después, al mirar atrás te ries viendo todo lo superado.  Te deseo viento, para dejarte llevar, te deseo chispas en la mirada, colores para los días grises, paraguas para las malas tormentas y lluvia para calarte y disfrutar, te deseo "te echo de menos", de esas personas que añoras y también te deseo valor para que seas capaz tú de decir esas cuatro palabras, te deseo abrazos de los que duran toda la vida cuando cierras los ojos, te deseo viajes y nuevos recuerdos, te deseo huracanes de emociones, que te hagan sentir, que te hagan vivir, te deseo que te quieran sin que te necesiten, te deseo una nueva canción favorita y nueva fecha que te haga sonreír, te deseo besos bonitos, brindis con los labios y te deseo ganas... Las de seguir.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Querido Noviembre.

Ya es noviebre, se nota en el ambiente, empiezan a venderse turrones, te empiezan a llegar catálogos de juguetes a casa, empiezan a vender adornos para despedir el año, es como un recordatorio, un recordatorio de que el año se acaba y echo la vista atrás.
Te das cuenta de que no eres la misma persona que eras al comenzarlo, te das cuenta de cuantas cosas has conseguido, y cuantas cosas has perdido en este tiempo.
Te das cuenta de que llegaron personas que ya no están en tu vida, que fueron como una estrella fugaz; para hacerte más feliz, más inteligente, más fuerte o más fría.
Pero también miro a esas personas que llegaron para quedarse, o incluso que ya estaban ahí y se quedarán un año más.
Te das cuenta de que los deseos que tuviste al empezar este año ya no son los mismos.
Se acaba otro año, y con él un trozo de mí también.
Querido Noviembre eres como un post-it lleno de recordatorios.

domingo, 20 de agosto de 2017

Es curioso, nos enamoramos en un instante, en un segundo. Hay personas que dicen que alguien sabe si está interesado en otra persona en cuatro segundos y medio ¿Te lo puedes creer? No necesitamos más, simplemente es ver a esa otra persona y saberlo. Es algo involuntario, algo que no se puede forzar, tú no eliges de quién te enamoras, es como un instinto básico.
Claro, que ya, si hablamos de una relación, claro está que no es involuntario, no se tardan cuatro segundos y medio, se tarda toda una vida, porque hay que cuidarla, quererla, mimarla... esa es la parte complicada, y es complicada porque no es involuntaria, porque hay que trabajarselo día tras día.
En cambio, desenamorarse no es tan sencillo, y eso que tampoco es voluntario, pero no, no puedes levantarte una mañana sin sentir nada hacía otra persona, te puede llevar meses, años e incluso hay personas que jamás olvidamos, que siempre tendrán un trocito de nuestro corazón para ellas, un trocito lleno de recuerdos, de sentimientos, de caricias... Y eso a veces se hace duro.
Puede parecer triste, o feo, eso de tener que recordar a alguien con quien ya no estás o quizás nunca estuviste por el siempre hecho de que tú, sin quererlo, en cuatro segundos y medio, lo elegiste; pero yo creo que es algo maravilloso, incluso casi mágico, claro que a veces se pasa mal con los recuerdos, pero párate a pensarlo un momento, algo que construiste en tan poco tiempo está durando años. El amor es lo único que funciona a la inversa, se tardan segundos en construirlo y necesitas años para hacerlo desaparecer, incluso, a veces, más.

sábado, 13 de mayo de 2017

Siento como se me va la vida entre los dedos, como si de agua se tratara, que cuanto más fuerte intento agarrarla más rápido se va. Odio estar así, odio levantarme y preguntarme para qué y odio todavía más la respuesta: Para nada. Llorar cada día, sentir que no vales nada, que nunca va a salirte nada bien y que entonces ¿Para qué intentarlo? Y de nuevo esa misma respuesta Para nada. Y quieres salir, quieres sentirte bien, pero no puedes, no te quedan fuerzas, no te queda nada, y ahí te quedas, viendo como te vas hundiendo, al principio sí que hay gente intentando ayudarte, o sacarte, pero luego se cansan, normal ¿Cómo no se van a cansar si me he cansado hasta yo misma de mí? Solo quiero acabar con todo, solo quiero desvanecerme, solo quiero dejar de estar así. Ya no necesito a nadie, ya no necesito algo, ya no necesito nada, ya no quiero nada, por muy bueno que sea se acabará, todo se acaba siempre, todo te abandona, y vuelves a este punto una y otra vez, cada vez más cansada, cada vez más dolida, cada vez más destruida... hasta que no queda nada de ti, hasta que ni tu mirada es la misma, hasta que tu sonrisa no suena igual, hasta que tu voz suena diferente... hasta que no queda nada de ti y te vuelves una roca, una roca que ahí esta, aguantando vendabales, aguantando golpes, cagadas.... aguantando hasta convertirse en arena, aguantando. Yo estoy en el punto de sonreír, de decir a todos que estoy bien, que no me pasa nada, me cubro bajo un manto de mentiras, un manto frágil, un manto inútil, casi tanto como yo.