jueves, 28 de mayo de 2026

Todo al rojo

Marcarse un "all in", un salto de fe, un salto al vacío... Sentir ese nudo en la boca del estómago, ese exceso de saliva en la boca, ese hormigueo en las manos... esa adrenalina. Desde pequeños nos enseñan a ponernos a salvo, a no "jugárnosla" a cortar por la linea de puntos, pero la vida no es así, vivir no es así; Hay veces que necesitas sentir esa adrenalina, ese vértigo para conseguir vivir algo que de verdad merezca la pena, algo que de verdad te grite en la cara que estás vivo, algo que te despierte, que te saque de tus patrones, de tu zona de confort. Mucha gente a tu al rededor no entenderá la razón por la que lo haces, habrá gente preocupada, habrá gente que te tome por loco o inconsciente y muchos de ellos también sentirán envidia, envidia de que tú sepas moverte, de que no te de miedo cambiar de juego, reinventarte, tirar toda esa realidad que ya tenías construida solamente para intentar hacer otra porque esa no te gustaba, no era como la imaginaste, no era como te imaginabas vivir.

Hay gente que consigue despertar en ti partes que ni sabías que existían, partes que creíste perdidas mucho tiempo atrás, gente por la que merece la pena salirse de la línea de puntos.

Esas personas son magia, son adictivas, y quizá no tanto por cómo son ellos, si no por cómo eres tú a su lado, por cómo te hacen sentir y asusta, claro que asusta que aparezca alguien que ni siquiera buscabas, ni sabías que existía para poner patas arriba toda tu vida, toda tu realidad, por la que saltarías al vacío sin pestañear, por los que te subirías a un tren sin importar a donde te llevase simplemente porque ya te da igual, simplemente quieres estar ahí, quieres vivirlo, y vivirlo a su lado.

No te voy a mentir, no va a ser fácil, vas a tener que romper todos tus esquemas, y quizá también un poco tú, desaprender un poco, soltar y lo más importante, saltar.

Los cambios asustan, eso lo sé, pero nada es para siempre y todo lo que hagas por conseguir vivir la vida que imaginabas siendo un niño será un acierto. 

Costará esfuerzo, pero todo lo que ha merecido la pena nunca ha sido fácil, pierde el miedo a luchar, pierde el miedo a que vean cómo eres en realidad, pierde el miedo al borde.

viernes, 28 de febrero de 2025

Hoy he quedado con mi yo de 10 años en una cafetería, yo llegué quince minutos antes, ella, 10 tarde he sonreído al darme cuenta de que la ansiedad aún no ha llegado a su vida. Nos hemos sentado, yo me he pedido un café con leche en vaso, bien cargado, sin azúcar ¿Ella? Un Aquarius de limón, nos hemos sentado en una mesa fuera, me ha preguntado la razón: "Ahora fumamos" me ha mirado arqueando la ceja y ahí me he dado cuenta de que ella aún no se maquilla, no se hace ese eyeliner que después pasará a ser parte de nuestra personalidad. Al sentarnos a empezado a hablar, sin parar, a reírse, contarme cosas y preguntarme otras tantas, supongo que es curiosa, me alegra saber que hay cosas que nunca van a cambiar. Una de las preguntas me ha roto un poco, me ha preguntado por nuestro padre "él ya no está con nosotras" he tenido que decirle, se ha mostrado indiferente, lleva mucho tiempo ya haciéndose la fuerte, pero yo sé que una parte de ella se ha roto con esa respuesta. Ha cambiado de tema bruscamente, supongo que siempre nos ha incomodado sentirnos vulnerables, aunque sea con nosotras mismas. Le he contado que ahora nos hemos comprado una casa, tenemos coche Y UN GATO, no sabéis la ilusión que me ha hecho, creo que es lo que más (me) le ha gustado. Me preguntó a ver si vivimos nuestro romance adolescente, ese con el que tanto soñábamos, ahí me he dado cuenta de que ella no se pone en alerta si huele ciertas colonias, o escucha cierto nombre, que no siente la necesidad de sentarse en el lado más cercano a una pared por miedo a no ver lo que hay detrás, solo me he dignado a suspirar y asentir levemente mientras miraba mi café. Me ha preguntado por nuestra hermana, le he contado que pasamos años sin saber una de la otra, pero que no se pusiera triste, que después volveríamos a estar más unidas que nunca, que ya no sois tan diferentes o al menos, deja de importaros tanto y que ahora la valoras y ella a ti. Me ha preguntado por nuestra madre he tenido que contener un poco las ganas de llorar y decirle que las cosas cambian, que seguimos teniéndola ahí, pero ya no es como siempre. Me ha preguntado por nuestras amigas, por nuestra mejor amiga, le he tenido que contar que después de muchos años nuestros caminos se separan, pero que no se pusiera triste, que tenemos a otra que siempre esta ahí para nosotras y nosotras para ella. Han ido pasando las horas hasta que en su vaso solo quedaban los hielos derretidos y el limón flotando, son las ocho y media, tiene que irse a casa. Nos hemos levantado de las sillas y la he abrazado con todas mis fuerzas, al principio ella estaba un poco tensa, le incomoda el contacto físico, pero después me ha devuelto el abrazo con aún más firmeza, le he besado la cabeza y le he dicho que es mucho más fuerte de lo que ella misma cree, que siempre se guíe por sus instintos y que estoy enormemente orgullosa de ella, no me ha soltado, pero he notado como caía alguna lágrima por su cara, al separarnos ha sonreído de oreja a oreja "sigue sin gustarnos que nos vean llorar" he pensado y he reído para mis adentros, nos hemos despedido y me he dado cuenta de lo mucho que he disfrutado estando con ella y ahí me he dado cuenta de que no es tan difícil estar conmigo, nunca lo fue.

domingo, 9 de febrero de 2025

Nunca sabrás lo que lloré esa noche

Lloré por mí, por ti, por lo que fuimos, por lo que quise que fuéramos, por lo que nunca seremos capaces de ser.
Lloré por las canciones, que ya no hablarán de ti, de nosotros. Lloré por todos esos lugares que ya, jamás descubriremos juntos y se quedarán esperando a otros amantes que sepan encontrarlos. Lloré por todos esos planes que un día pensamos y ahora ya nunca haremos. Lloré hasta que todo el amor que me quedaba dentro salió, lloré hasta ahogar las mariposas.
Nunca sabrás lo que lloré esa noche, y lo que lloraré las siguientes, y el dolorcito en el pecho que sentiré ahora casi constante, en un tiempo, en las noches pero el que más me va a doler, será el que no me esperaré, será el que llegue cuando crea que ya te he olvidado, será el que sienta cuando quiera contarte algo, a ti, un jueves cualquiera, a las siete de la tarde, y no pueda.

lunes, 18 de septiembre de 2023

Frenar

Todo el mundo, siempre, te dice que sigas adelante, que pase lo que pase, te levantes y sigas, que no te detengas, que no te rindas y nadie te enseña a como frenar.
Se supone que tenemos que perseguir nuestras metas, seguir el camino, luchar por lo que queremos... y no digo que no sea así, pero también es importante el saber frenar, el tomarte un respiro, el mirar lo que tienes, lo que has conseguido, regodearte viendo todo lo que has avanzado.
Llevo tantos, pero tantos años con miedo a pararme, con miedo a frenar, con miedo de dejar de pensar en el siguiente paso que no sé cómo hacerlo ahora. Siempre he tirado, dando igual las circunstancias, nunca me he dado por vencida, siempre pensando en el siguiente paso y en las mil formas posibles de darlo, sin pararme a pensar si de verdad ese era el paso que yo quería dar o simplemente era el que se suponía que tenía que dar.
Necesito parar, necesito un tiempo, necesito un confinamiento mental, necesito la paz. Quiero dejar de correr, hace mucho que no tengo nada de lo que huir, y hace no tanto que me reconcilié con mi pasado y dejó de darme miedo.
Es momento de cuidarme yo, enorgullecerme de todo lo que he construido sin miedo a que si paro, vaya a desaparecer, porque no va a pasar, porque si eso se destruye será porque yo lo he querido hacer y volver a empezar desde cero, y es que, nadie a muerto nunca por volver a empezar.

viernes, 25 de agosto de 2023

Tu gran amor

Muchas veces nos obcecamos por no haber sido su primer amor, su primera experiencia, su comienzo de todo, es algo que tiende a atormentarnos, que nos entristece e incluso nos pone celosos, por no haber sido ese primer sí que le hizo dar un brinco, ese primer beso con el que sintió mariposas, esa primera persona conociendo cada recobeco de su cuerpo, esa primera persona que presentó a su familia o no haber escuchado ese primer "te quiero" lleno de ilusión y nervios. Pero si algo he aprendido en este tiempo, es que sí, está claro que un primer amor es algo importante, algo que te marca para siempre, pero no es el más importante, con él se aprende a querer, a cuidar, a proteger... Pero para aprender hay que llenar el camino de fallos, que ese primer amor también es el primer desamor, la primera vez que lloras sin consuelo, que crees que algo dentro de ti se ha roto, que te sientes vacío, insuficiente e incluso llegas a creer que jamás nadie te volverá a querer. Por eso yo no quiero ni me atormenta no haber sido tus primeras veces, porque quiero ser las últimas, quiero ser la última en escuchar tus te quieros, la última a la que agarres de la cintura, la última que haga que tu corazón se acelere al verme o abrazarme, quiero ser la última que recorra tu cuerpo, la última que conozca tu familia... No quiero ser tu primer amor, quiero ser tu suerte;  quiero ser tu gran amor.